EL CIELO
18
El tiempo en el Cielo
162. Por
más que todo en el cielo procede por orden y sucesión, como en el mundo,
carecen, sin embargo, los ángeles de toda noción o idea de tiempo y
espacio. Aquí se tratará ahora del tiempo en el cielo, y en su artículo
de espacio.
163. La
causa de que los ángeles ignoran lo que es tiempo, a pesar de que todo
entre ellos procede sucesivamente como en el mundo, y de tan idéntica
manera, que no hay diferencia alguna, es que en el cielo no hay años ni
días sino mutaciones de estado, y donde hay años y días, allí hay
tiempo, mientras donde hay cambios de estado allí hay estados.
164. La
existencia de tiempo en el mundo viene de que este sol aparentemente
anda de grado en grado, ocasionando así los tiempos que se llaman las
estaciones del año, y de que además parece ser llevado alrededor de la
tierra, determinando así los tiempos que se llaman las divisiones del
día, sucediendo esto y aquello con alternaciones regulares. No así el
sol del cielo; este no ocasiona años y días, por curso progresivo o por
evolución, sino, aparentemente, mutaciones de estado y esto no con
alternaciones regulares, según se ha manifestado en el precedente
artículo; por esto es que los ángeles no pueden tener idea alguna de
tiempo, sino en su lugar de estado. Lo que es estado puede verse más
arriba (n. 154).
165. Puesto que los ángeles no tienen idea alguna derivada del tiempo, como los hombres en el mundo, tampoco tienen idea alguna de tiempo y de lo que al tiempo pertenece; ni siquiera conocen los términos propios del tiempo, como año, meses, semanas, días, horas, hoy, mañana, ayer. Por lo tanto cuando los ángeles oyen al hombre pronunciar estos términos (porque por disposición del Señor hay siempre ángeles junto al hombre) perciben en su lugar estados y cosas que pertenecen a ellos; de esta manera la idea natural del hombre es trasformada en idea espiritual para los ángeles. Es por esto que "tiempo" en el Verbo significa estado y que las cosas propias del tiempo como las arriba citadas significan cosas espirituales correspondientes.
166. Lo
mismo sucede con todo cuanto proviene del tiempo: con las cuatro
estaciones del año, que se llaman primavera, verano, otoño é invierno;
con las cuatro divisiones del día, llamadas la mañana, el mediodía, la
tarde y la noche, y con los cuatro periodos de la vida del hombre,
llamados infancia, adolescencia, virilidad y vejez, así como con las
demás cosas que provienen del tiempo, o que se verifican con arreglo al
tiempo; el hombre, al pensar en ellas, piensa por el tiempo, pero los
ángeles por estado, por lo cual lo que en ellas en el hombre hay del
tiempo se convierte en los ángeles en ideas de estado; la primavera y la
mañana en ideas de amor y de la sabiduría tales como son en el primer
estado de los ángeles; el verano y el mediodía en ideas del amor y de la
sabiduría tales como son en el segundo estado; el otoño y la tarde en
tales como son en el tercer estado; la noche y el invierno en ideas de
un estado como el que hay en el infierno. Por esto significan en el
Verbo estas designaciones del tiempo cosas semejantes (véase arriba, n.
155). Así se ve de que manera las ideas naturales que están en el hombre
se vuelven espirituales en los ángeles que están con el hombre.
167.
Puesto que los ángeles no tienen idea alguna del tiempo, tienen por lo
mismo acerca de la eternidad otra idea que los hombres de la tierra; por
eterno perciben los ángeles estado infinito pero no tiempo infinito.
Cierta vez meditaba sobre la eternidad y mediante idea sacada del tiempo
podía concebir lo que es " hasta eternidad," o sea lo que es sin fin;
pero no lo que es "desde eternidad," y así tampoco lo que hizo Dios
antes de la creación del mundo desde eternidad. Sobreviniéndome por esto
una angustia, fui elevado a la esfera del cielo y por consiguiente a la
percepción en la que están los ángeles acera de la eternidad, y entonces
fui informado de que tratándose de la eternidad no se debe pensar desde tiempo sino
desde estado, y que entonces se percibe lo que es "desde eternidad,"
cual fue en efecto el caso conmigo.
168. Los
ángeles que hablan con hombres nunca hablan por ideas naturales, propias
del hombre, las cuales todas vienen del tiempo, del espacio, de la
materia y de cosas análogas, sino por ideas espirituales, las cuales
todas vienen de estados y de las muchas variaciones de estos, tanto
fuera cuanto dentro de los ángeles, pero no obstante las ideas
angélicas, que son espirituales, al momento de influir en los hombres,
se convierten
espontáneamente en ideas naturales, propias de hombres, exactamente
correspondientes a las espirituales; los ángeles y también los hombres
ignoran el que esto sucede; de este carácter es también toda influencia
del cielo en el nombre. Hubo unos ángeles que fueron introducidos más
inmediatamente en mis pensamientos, hasta en los naturales, en los
cuales había varias cosas procedentes del tiempo y del espacio; pero
viendo que entonces nada entendieron se retiraron de repente y después
de estar retirados les oí hablar, diciendo que habían estado en
tinieblas. Cuan grande ignorancia hay en los ángeles con respecto al
tiempo me ha sido dado a conocer por experiencia; hubo cierto ángel del
cielo, el cual era de tal índole que podía ser introducido hasta en
ideas naturales tales como hay en el hombre y con quien por lo tanto
luego hablé como hombre con hombre. Al principio no entendía lo que era
aquello que yo llamaba tiempo; por lo cual tuve que informarle
de como el sol parece andar alrededor de nuestra tierra, ocasionando los
años y los días, y que por la misma causa los años se dividen en cuatro
estaciones, así como en meses y semanas, y los días en veinte y cuatro
horas, y que estas temporadas van alternando con regularidad, y que ése
es el origen del tiempo. Habiendo oído esto se admiró, diciendo que no
había conocido tales cosas sino tan solo lo que eran estados; durante la
conversación con él dije también que en el mundo se sabe que en el cielo
no hay tiempo; siendo así que los hombres hablan como si lo supieran,
puesto que de los que mueren dicen que abandonan lo temporal, y salen
del tiempo, entendiendo por esto que salen del mundo. Dije también que
algunos saben que los tiempos son en su origen estados, porque son
exactamente conforme los estados de las inclinaciones en que se
encuentran; breves para los que se hallan en estados agradables y
alegres, largos para los que se hallan en estados desagradables y
tristes y de varios modos para los que están en estados de esperanza y
expectación; que por lo mismo los eruditos preguntan lo que es el tiempo
y el espacio, y que algunos también saben que el tiempo existe a causa
del hombre natural.
169. El
hombre natural pueda creer que no tendría pensamiento alguno si se le
quitaran las ideas de tiempo y espacio y de cosas naturales, porque en
estas se fundan todos los pensamientos que hay en el hombre. Que sepa
no obstante que en la medida en que los pensamientos proceden del
tiempo, del espacio y de las cosas materiales, son finitos y limitados y
en la medida en que no proceden de estas cosas, son infinitos y
extensos, siendo así que en esa medida se halla el espíritu elevado por
encima de lo corporal y mundano. De ahí viene la sabiduría de los
ángeles, que es tan grande que excede el entendimiento, porque no entra
en ideas que consisten exclusivamente de cosas naturales.
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